viernes, 19 de enero de 2018

Postales: "Las varonesas", de Carlos Catania, reeditada. Le Carré vuelve con Smiley, Connolly con Parker. "La tentación de ser felices", novela italiana. Muere Sue Grafton

Reeditarán un gran libro
En 1978 el sello español Seix Barral publicó “Las varonesas” del argentino (santafesino) Carlos Catania, un libro capital, extenso, intenso, una novela-río fundamental en la narrativa argentina pero muy, demasiado, postergado.
El libro tuvo la desdicha de tropezar en aquel momento con la férrea censura que aplicaba la criminal dictadura que padecía la Argentina y la novela no circuló. Ni en esa época ni en las décadas que siguieron, hasta el momento en que el afilado crítico Guillermo Belcore publicó una nota muy laudatoria sobre la novela en 2013.
El disparador fue en realidad el chileno Roberto Bolaño, quien en una nota que apareció en un libro póstumo (“Entre paréntesis”, 2004, Anagrama) se preguntara sobre “el narrador argentino Cataño” de quien, contaba, había leído “Las varonesas” a la que calificaba de “novela notable y olvidada”. El gran escritor chileno admitía no haber tenido más noticias sobre el escritor local y expresaba su deseo de que siguiera escribiendo.
Carlos lo ha hecho en todo este tiempo, pero siempre quedó flotando el deseo de ver a su ficción recuperada. Fue lo que ocurrió: a raíz de la nota de Belcore los editores de Las Cuarenta reeditaron “Las varonesas” en 2015, con prólogo del crítico y significativa repercusión. El libro fue comentado en este blog a poco de aparecer en Buenos Aires.
Ahora se anuncia que, también en la capital federal argentina, en marzo venidero se lanzará una nueva edición de la novela. Será justicia.

Regresan Le Carré y Connolly
El británico John Le Carré decidió resucitar a su entrañable personaje, el agente secreto George Smiley, de quien no teníamos más “noticias” desde 1990, cuando se conoció “El peregrino secreto”. Antes, había sido el protagonista excluyente de grandes novelas de Le Carré, entre ellas “Llamada para el muerto”, “El topo” y “El honorable colegial”.
Ahora, en “El legado de los espías” (Planeta; ya se ha distribuido en España, en Argentina por ahora se lo consigue sólo en ebook) es un discípulo de Smiley, Peter Guillam, quien en su retiro de jubilado recibe una carta de los servicios instándolo a viajar a Londres porque unas operaciones secretas cumplidas durante la Guerra Fría están por ser investigadas y pueden perjudicarlo. Tanto a él como a otros agentes, entre ellos el mismo Smiley.
Le Carré entreteje pasado y presente y en la historia emergen como co-protagonistas Guillam y su antiguo jefe. Habrá que ver qué resulta de esta experiencia abordada por el gran narrador a sus 85 años.

A su vez, el irlandés John Connolly regresa con otra historia protagonizada por el oscuro detective privado Charlie Parker. El opus 15º de la saga se titula “Tiempos oscuros”, la publicó Tusquets en España el último día de 2017 y aún no ha llegado a mi país. Esta novela data de 2016 y a ella la ha seguido una historia más de Parker, en tanto se anticipa el “capítulo” 17º para el presente año.
Como ocurre en esta serie de ficciones en las que el realismo de la novela negra y las historias de terror se vuelven una, en “Tiempos oscuros” también se funden ambas vertientes. En efecto, Jerome Burnet, que purga en la cárcel una condena por un crimen que no cometió está convencido de que fuerzas oscuras (que representan al Mal por antonomasia) se disponen a aniquilarlo y antes de que tal cosa ocurra reclamando respuestas acude a Parker.
Es por eso que, acompañado por los infaltables amigos y guardaespaldas Ángel y Louis, el detective se hace presente en una misteriosa y aislada comunidad conocida como The Cut en la que, se informa, “rigen el terror, la intimidación y el asesinato, todo ello en nombre del ser al que sirven, conocido como el Rey Muerto”. El plato preparado por Connolly está servido, será cuestión de probarlo para saber qué gusto tiene.
  
Nuevo autor italiano
Cesare Annunziata es un viudo, jubilado, tiene 77 años y una enorme capacidad para llevarse mal con todo el mundo, incluyendo sus dos hijos. Vive en un edificio de departamentos, en Nápoles, y su función, si se la puede llamar así, es la de molestar a los demás. Así se lo presenta al protagonista casi excluyente de “La tentación de ser felices” del italiano Lorenzo Marone (Nápoles, 1974) quien debutó como autor con esta novela muy exitosa de trivial apariencia pero que va volviéndose más compleja e interesante con el pasar de sus páginas.
Cuando Cesare conoce a Emma, una mujer joven y casada que ha llegado al mismo edificio, su vida, sus rutinas y hasta su odio al mundo comenzarán a mutar, de a poco, con idas y vueltas. Y cambiará porque el protagonista de la historia advertirá que el marido de Emma es un golpeador y, aunque ella tema y se niegue a cualquier ayuda, Annunziata de igual forma se decidirá a actuar.
Como se dijo, el anciano se lleva mal con los hijos. De Dante no quiere saber nada porque es homosexual, aunque el muchacho sea de los hijos quien más se esfuerce para llevarse bien con el padre. Sveva, la hija abogada, toma una mayor distancia quizás porque lo conoce mejor.
La historia se narra desde una perspectiva tragicómica y eso hace que “La tentación de ser felices” no resulte una suerte de comedia liviana, sino que salta todo el tiempo de lo circunstancial a lo profundo. Como se ha señalado, estamos ante una novela que habla sobre la vida misma, el miedo al cambio, los convencionalismos y, por qué no, la soledad. Un texto que abre considerable expectativa respecto del futuro de Marone como narrador.
“La tentación de ser felices”, HarperCollins Ibérica, 2016 (distribuido en Argentina en 2017), 251 páginas. Traducción de Ana Romeral. En España: 17,90 euros. En Argentina: 345 pesos. 

Adiós al Alfabeto del Crimen
La norteamericana Sue Grafton falleció a fines de diciembre a los 77 años en Santa Bárbara, California, afectada de un cáncer que le impidió concluir su extensa saga policial, el famoso Alfabeto del Crimen protagonizado por la inefable investigadora Kinsey Millhone, cuyas aventuras detectivescas comenzó a publicar en 1982 con “A de adulterio” y finalizara el año último con “Y de Yesterday”, aún no traducida a nuestro idioma.
Entregando sus trabajos a un ritmo considerablemente sostenido de, promedio, un libro cada dos años, Grafton logró escribir veinticinco episodios de la saga que en todos los casos transcurren en Santa Teresa, llamada así en homenaje a Ross Macdonald, el gran novelista de policiales que había bautizado con ese nombre a Santa Bárbara, ciudad en la que también residió.
Kinsey tenía la particularidad de “crecer” muy lentamente y prueba de ello es que mientras en “A de adulterio” (que, como se dijo, es de 1982) tiene 32 años, en “V de venganza” (2011) acusaba 38. Esperemos a “Y de yesterday” para saber qué edad le fijó Grafton a su personaje en la despedida. Y digo la despedida porque aunque la autora había anticipado que trabajaba en la última parte de la saga, “Z is for zero” (“Z de cero”) su hija anunció que el alfabeto concluye con “Y is for yesterday”, ya que no se publicarán las páginas de “Z” que llegó a escribir su madre.
Quedan entonces las historias de Kinsey, la mujer decidida, jocosa, capaz de meterse en mil enredos (arriesgando su vida) y conocer-reconocer a los múltiples personajes que la rodean y que se hacen presentes en sus distintas aventuras, que transcurren todas en la década de 1980, cuando no había teléfonos celulares, computadoras, Internet y similares, aunque el mundo mutaba con creciente rapidez y la detective acusaba los cambios, mientras dilucidaba crímenes y se preocupaba por débiles y olvidados.

viernes, 12 de enero de 2018

"Milena", de Margarete Buber Neumann. Una mujer admirable

“Milena”, por Margarete Buber-Neumann
Tusquets Editores, Barcelona-Buenos Aires, 2017, 264 páginas
Traducción de M.A. Grau
En España: 18,50 euros. En Argentina: 349 pesos.

Milena Jesenská (1896-1944) ha sido conocida como la amante de Franz Kafka, aunque la relación que mantuvo con éste resultó un tanto breve y al mismo tiempo opacó lo que fue la vida de esta periodista checa que terminó sus días en un campo de concentración nazi.
En ese horrible lugar, Ravensbrück, próximo a Berlín, en que se alojaba a presas políticas en la mayoría de los casos, se conocieron la checa Milena y la alemana Margarete Buber-Neumann, quien si bien soportó grandes padecimientos logró sobrevivir y, tal como fue su promesa, en 1963 escribió el presente libro que ha sido reeditado en nuestro idioma (la primera edición data de 1987).
Milena nació en Praga en una familia acomodada. Su padre fue un prestigioso cirujano y su madre murió cuando la hija era adolescente. Su padre fue muy riguroso, hasta autoritario, y cuando ella se enamoró del escritor judío Ernst Pollack hizo cuanto pudo para evitar esa relación (llegó a confinarla en un hospital psiquiátrico). Pero la que sería famosa periodista demostró tener carácter y actitudes independientes desde joven, por lo que desoyendo los deseos de su progenltor se casó con Pollack radicándose en Viena.
Sin embargo, las infidelidades y el maltrato de su esposo fueron in crescendo y aunque ella intentó mantener su matrimonio en pie, terminó separándose. Antes, buscando la independencia económica, dio clases de checo y en 1919 leyó cuentos de Kafka, quien escribía en alemán, con el que tomó contacto epistolar pidiéndole autorización para traducirlo. Así comenzó una correspondencia que se extendió hasta 1922 aunque, pese a la fama que adquirieron estas cartas, sólo se reunió con el gran escritor en dos oportunidades.
Kafka estaba interesado en Milena pero, según lo dejara registrado en sus diarios, a ella sólo le importaba su esposo, de manera que decidió cortar toda relación con su connacional en ese mismo año. Pese a ello, Milena fue una de las mujeres que más le interesaron al autor de “El proceso” y la única no judía. Las otras fueron Felice Bauer y Dora Diamant. La aquí biografiada siempre admiró a Franz y lo recordaba aun en el campo de concentración. Prueba de su admiración son estas líneas que escribió cuando murió Kafka: "Tímido, retraído, suave y amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado débil para luchar, de los que se someten al vencedor y acaban por avergonzarlo".
La periodista demostró desde joven tener un espíritu independiente, por lo que debió luchar contra muchas costumbres e imposiciones de la sociedad de su época, marcada por el patriarcado. Muy bella, se relacionó físicamente con hombres sin estar casada y también fue periodista en un mundillo donde era  difícil que trabajara una mujer. Fue a fuerza de talento y originalidad de planteos que se impuso en ese ambiente, que al comienzo le resultó hostil.
Ya se había separado y regresado a Praga, en la que desarrolló una amplia tarea como periodista y, a medida que fue cobrando experiencia, sus notas comenzaron a destacarse de las del resto. Mujer de gran sensibilidad social, en sus crónicas denunció las pésimas condiciones laborales de la época.
Eso, hasta la invasión de Checoslovaquia por los alemanes, que fue transformando a Milena, quien fuera miembro del Partido Comunista y vuelta a casar con Jaromir Krejcar, también comunista y con la que tuvo una hija, Jana. Ambos sin embargo terminaron rompiendo con esa agrupación, pero Milena siguió adhiriendo a causas vinculadas con la izquierda. Su oposición al nazismo era tal que andaba por las calles praguenses con una estrella amarilla, al tiempo que actuaba en la resistencia arriesgando reiteradamente su vida, hasta que fue detenida por la Gestapo y confinada en Ravensbrück en 1939.

Praga en 1920, ap.
En el campo de concentración.  Como se dijo, la autora del libro y Milena se conocieron en ese lugar infecto. También Margarete había militado en el comunismo y su ingreso al campo se dio en circunstancias penosas. En efecto, refugiada en la Unión Soviética, por expresar disidencias con el estalinismo fue entregada a los alemanes (¡de los que había huido!) durante el breve período que duró el pacto de paz entre la URSS y el régimen de Hitler.
Las coincidencias políticas entre ambas mujeres las unió desde el principio, volviéndolas muy amigas y haciendo que hicieran causa común en un ambiente más que opresivo, tanto por la absolutamente cruel política de los nazis como por el hecho de que las estalinistas presas se transformaron en sus enemigas declaradas.
Milena fue una persona de gran bondad y muy solidaria, actitudes evidenciadas a lo largo de su vida y que no abandonó aún en el campo de concentración, donde se desempeñó como enfermera.
Se crea o no, según el testimonio de Buber Neumann, a pesar de todas las dificultades Milena mantuvo su espíritu independiente en el campo, llegando a jugarse su existencia su vida por sus enfrentamientos con las autoridades del lugar que no aceptaban el menor desvío a las normas (muy caprichosas y cambiantes, por otra parte).
Incluso su arrojo fue tal que llegó a salvar a varias reclusas por distintos motivos condenadas al exterminio. Ambas se expusieron, en verdad, inclusive para verse y conversar sobre sus respectivas vidas, dándose ánimos en ese lugar sombrío donde todo era espanto y se ignoraba si sobrevivirían al día siguiente.
Milena contrajo una infección renal y fue desatendida, como era de esperarse, por lo que terminó falleciendo el 17 de mayo de 1944, cuando aún no había cumplido los cuarenta y ocho años.
De esta gran mujer han quedado pocos recuerdos.  En “Milena”, su autora  reprodujo fragmentos de algunos artículos de la praguense. Dichas notas se han compilado y editado con el título de “Vivir”, pero aún no han sido traducidos a nuestro idioma, en tanto que dos años atrás una especialista descubrió por casualidad siete de las más de cuarenta cartas que desde Ravensbrück ella dirigiera a su esposo y a su hija.
Es prácticamente todo el legado que nos queda de esta gran humanista, a la que gracias al presente libro he conocido. Y admirado.

Liberación de Praga, 1945
“Con frecuencia, Milena se estremecía de pánico al pensar en el final de la guerra. Afirmaba una y otra vez que a Checoslovaquia sólo le iban a permitir un par de años de régimen democrático. Aunque también consideraba muy posible -cosa que yo no quería creer- que entregaran enseguida su patria al vencedor Stalin. “¿Y cómo huiremos de los rusos?”, se preguntaba a menudo con angustia. A fin de tranquilizarla, yo diseñaba, uno tras otro, planes de fuga en los que siempre encontraba coches que nos quisieran llevar porque Milena, débil como estaba, no podía correr. Tres años más tarde yo viviría, por experiencia propia, lo que verdaderamente significa huir de los rusos”.

Datos para una biografía

Margarete Buber-Neumann (Potsdam, 1901 - Frankfurt, 1989) fue escritora y activista política en la Alemania de Weimar. En los años veinte del siglo pasado adhirió al Partido Comunista alemán y durante los años treinta trabajó para la Internacional Comunista en Francia y España. A finales de esa década fue acusada de actividades contrarrevolucionarias e internada en un gulag en Kazajistán. En 1940, tras el pacto entre Hitler y Stalin, los soviéticos la entregaron a la Gestapo que la encerró en el campo de concentración de Ravensbrück. Tras la liberación, dedicó sus esfuerzos a denunciar el totalitarismo y las dictaduras. Además de Milena, es autora de Prisionera de Hitler y Stalin, entre otros títulos.


Video: biografía de Milena Jesenská, en “Mujeres con historia”, del programa televisivo español “La rosa de los vientos”, a cargo de la periodista Silvia Casasola. Emisión del 25.11.2009, duración 12,18 minutos:

domingo, 31 de diciembre de 2017

Notas destacadas publicadas en el blog durante 2017






De argentinos hablo. Y de entre ellos destaco a Carlos Chernov por su distópica novela “El sistema de las estrellas” (Interzona), que transcurre en un mundo que se muestra abrumador, con los ricos dominando el orbe y el resto postrado a sus pies, poderosos que todo lo deciden y pobres que se han vuelto sus esclavos. Hay escenas de gran crueldad y una utopía reservada a los poderosos que consiste en dejar “vivos” sólo a sus cerebros que disfruten del placer por un tiempo casi indefinido. Una inquietante proyección de nuestro presunto futuro.
”La hija del criptografo” (Planeta), de Pablo de Santis, es otra de las novelas argentinas publicadas este año que se destaca del resto. Transcurre en los ’70 del año pasado y se caracteriza por la multiplicidad de situaciones (de encerrona) que se le van presentando a su protagonista, Miguel Dorey, un llevado-y-traído por diversos enigmas y la totalidad de la historia –que se sumerge en los hechos represivos de la época- termina siendo un laberinto de preguntas, propio del autor, que no da tregua al lector, resultando otra muestra de la habilidad de De Santis para avanzar en zonas de misterio y claves a resolver.


En el blog he procurado reducir al mínimo la información de tipo personal, pero en el año que finaliza me ocurrieron dos novedades significativas como escritor.

martes, 12 de diciembre de 2017

"La familia Moskat", de Isaac Bashevis Singer. El maestro del relato

“La familia Moskat” (“The Family Moskat”), de Isaac Bashevis Singer.
RBA, Barcelona, 2016 (distribuida en Argentina en 2017), 791 páginas.
Traducción de Juan José Guillén.
En España: 14 euros. En Argentina: 375 pesos.

El polaco-norteamericano Isaac Bashevis Singer fue un gran narrador de historias realistas, con protagonistas judíos en casi todos los casos, muchas de las cuales le permitieron reconstruir el pasado que viviera en Varsovia antes de exiliarse a mediados de la década del ’30 del siglo pasado. Sus historias posibilitaron recuperar un mundo de costumbres perdidas, primero por los cambios que trajo aparejado el siglo XX, especialmente luego de la Primera Guerra Mundial, y más tarde porque el nazismo arrasó con todo, ensañándose con los judíos sin dejar nada en pie.
A esta novela, reeditada en España y meses atrás distribuida en la Argentina, el autor fue publicándola por entregas, entre noviembre de 1945 y mayo de 1948, en lengua yidis o ídish. Se la tradujo al inglés en 1950 y se editaría (y reeditaría) en múltiples idiomas, porque es uno de sus trabajos más notables.
Singer no tomaba en cuenta a las vanguardias literarias, pero fue un sabio para narrar sobre ambientes, personajes, historias individuales y colectivas, para describir tanto la nerviosa vida citadina como la más tranquila del campo, para hablar de la paz y de la guerra y en todos los casos para calar hondo en sus siempre complejos y hasta contradictorios personajes.
Todo arranca en 1912, el año en que se hundió el Titanic (como se indica en titulares de los diarios), cuando el patriarca de la familia Moskat, Reb Melusham, regresa a Varsovia con su tercera mujer, la viuda Rosa Frumetl, a la que conoció en Galitzia, en el norte de Austria, quien llega con su hija Adele a un lugar desconocido y complejo al que tardará en acostumbrarse.
Melusham es tan rico como arbitrario pero así logra tener todo bajo su control, haciendo que hijos y nietos, y otros agregados, “giren” en torno a su persona. Es un momento, apenas, lo advertirá el lector, porque de a poco esa situación consolidada se irá deteriorando, deterioro que aumentará a medida que pase el tiempo, la “modernidad” avance sobre las viejas costumbres y la propia Historia irrumpirá en una ámbito conservador en el que cada persona ocupa un determinado espacio y cumple con un expreso rol.
Una figura tímida, controversial, ingresará a ese mundo. Se llama Asa Heshel Bannet, proviene de provincias. Nieto de rabinos, llega a Varsovia con una carta de recomendación para otro religioso. Viste mal y entre sus pocas pertenencias se destaca un libro de Spinoza traducido al hebreo. Este personaje, un estudioso de la religión judía que devendrá en escéptico y que “atravesará” toda la novela, será testigo de la decadencia y él mismo contribuirá de una manera sesgada, sin proponérselo, con sus indefiniciones y sus cambios de conducta, a acelerar la caída.
Múltiples personajes, entre ellos el contable Kobbel, asistente del patriarca de la familia, contradictorio, a veces brutal, poblarán las páginas de este enorme relato, marcado por el signo de la religión y también por el sino del dolor.

Un poeta. Singer fue sin duda un gran narrador y un verdadero poeta. Sutil, supo ir apuntando aquí y allá, con reiterados detalles, las luces y las sombras de las historias que constantemente se cruzan en esta narración vivaz, en el que muestra a sus connacionales –de manera central a la gente de su raza- con todas sus contradicciones expuestas a la luz. El escritor no salva ni condena a nadie, como si nos recordara a cada instante que habla de seres humanos, en los que la perfección no existe.
Cada tanto, el narrador sorprende con sus reflexiones religiosas o filosóficas, complejas: “Si el tiempo no era más que un modo de percepción, entonces la historia consistía solamente en pasar las páginas de un libro que se había terminado hacía mucho tiempo”. También con un decir poético particular, inquietante: “A lo lejos se oyó un grito distante, como de algún demonio que le hubiera jugado a alguien una mala pasada y luego hubiera desaparecido en la noche”.
Los judíos orientales (también los occidentales, aunque entiendo que en menor medida) comenzaron a experimentar tensiones diversas, simultáneas y problemáticas. Por un lado, sectores de la juventud levantaron la bandera del traslado a Palestina, a la tierra de sus ancestros dominada entonces por el Imperio Británico. Otros, en cambio, se hallaban atraídos por la revolución rusa, por lo que abjuraron del judaísmo y se volvieron fanáticos comunistas. Estaban sin embargo los que buscaban seguir arraigados en Europa, pero en esos años el fascismo y la intolerancia crecieron, de manera que se les hizo muy difícil mantenerse en sus lugares de origen. Tal el caso de varios integrantes de la familia Moskat, a los que les costaba cada día más permanecer en Varsovia.
Fantástico fresco de una época y de un estilo de vida que han desaparecido casi sin dejar rastros, esta novela impar se mantiene sólida a pesar de los años transcurridos, muestra sin duda de la mano de Singer, maestro del relato.

La edición en inglés
“Unas cuantas semanas después de volver Meshulam Moskat a Varsovia, otro viajero llegó a la estación de la parte norte de la capital. Descendió de un vagón de tercera clase llevando un cesto alargado con cobertura metálica y doble cerradura. Era un joven de unos diecinueve años. Se llamaba Asa Heshel Bannet. Por el lado de su madre era nieto de Reb Dan Katzenellenbogen, el rabino de Tereshpol Minor. Llevaba consigo una carta de recomendación para el ilustre doctor Shmaryahu Jacobi, secretario de la Gran Sinagoga de Varsovia. En el bolsillo se le veía un tomo gastado, La Ética de Spinoza, en traducción hebrea.
El joven era alto y delgado, de cara alargada y pálida, frente ancha y prematuramente arrugada, ojos vivos, azules, labios delgados y barbilla afilada cubierta de una incipiente barba. Llevaba el pelo, rubio descolorido, peinado por detrás de las orejas. Usaba gabardina y una gorra de terciopelo. Llevaba una bufanda alrededor del cuello.
-Varsovia –dijo en voz alta, extrañándose de su propia voz-. Varsovia por fin.”

Datos para una biografía
Isaac Bashevis Singer nació en la ciudad polaca de Radzymin, cercana a Varsovia, en 1902 y murió en Florida, Estados Unidos, en 1991. Hijo y nieto de rabinos fue profesor de hebreo y luego trabajó en revistas literarias de la época, colaborando con su hermano Israel Yehoshua, también escritor. Tradujo a varios autores, se casó con Runia Shapira, con quien tuvo un hijo. De ambos se separó al dejar Polonia a causa de la persecución nazi. Luego de difíciles peripecias llegó a la nación norteamericana en 1943. Posteriormente adquirió la ciudadanía estadounidense y fijó residencia en Nueva York. Colaborador habitual del Jewish Daily Forward, firmaba con su nombre cuando publicaba ficción y con el seudónimo de Isaac Warshosky (Isaac el varsoviano) cuando eran artículos periodísticos. Se casó en segundas nupcias con la emigrada alemana Alma Haimann, quien tenía dos hijos y con la que vivió hasta su muerte. Escritor en lengua yidis o ídish, hablada entre los judíos askenazíes de Europa oriental, empezó a publicar en medios que publicaban en ese idioma, en los Estados Unidos, pero a partir de 1950 sus trabajos comenzaron a ser traducidos en inglés. Varias de sus novelas, entre ellas “La familia Moskat”, aparecieron primero por entregas en las publicaciones aludidas. Autor de cerca de veinte novelas, cuentos y textos infantiles, varias de sus historias han sido llevadas al cine, entre ellas “Yentl” y “El mago de Lublin”. En 1978 recibió el Premio Nobel de Literatura.


Video: Semblanza de Isaac Bashevis Singer en “La otra aventura”, programa de televisión mexicano a cargo del escritor y periodista Rafael Pérez Gay, programa del 20.10.15, duración 13,18 minutos

viernes, 1 de diciembre de 2017

Premio Labor Literaria Asde 2017

En un acto cargado de emociones, la Asociación de Escritores de Santa Fe (ASDE), me entregó el Premio a la Labor Literaria 2017. Mi emoción fue mayor aún porque el acto fue cerrado por mi hijo Gerardo, cantautor, quien presentó algunas de las canciones que integran su reciente disco “En un cielo abierto”.
El evento se desarrolló en el Centro Cultural Municipal de Santa Fe, al que asistieron miembros de la Asde así como familiares y amigos que me acompañaron en la ocasión, muy importante para mí. Esa noche se confirieron otras distinciones, entre ellos la Faja de Honor al libro de relatos “Adoquines sueltos”, del rosarino Billy Boldt, al tiempo que se presentaron los últimos números de la revista de la entidad. Ofició como maestro de ceremonias el secretario de Cultura de la Asde, el escritor Miguel Ángel Gavilán.
En lo que refiere al premio que me fue otorgado, mi colega y amiga, la presidenta de Asde, Trudy Pocoví, hizo repaso a mi doble carrera, si así la puedo llamar, de periodista y escritor y luego me entregó un diploma y de una estatuilla diseñada por el artista local Roberto Favaretto Forner. Sobre la estatuilla, la escritora y coreuta hizo saber que la obra de arte había sido objeto de un determinado tratamiento que llevó adelante su esposo, el fotógrafo y también amigo Leonardo Rosenfeld, quien me envió un sentido mensaje de felicitaciones. Con Leonardo hemos trabajado en un diario hoy desaparecido, él en su calidad de fotógrafo y yo, claro está, como periodista.
Luego me tocó hablar. Improvisé palabras haciendo referencia a lo que significaba escribir fuera de los circuitos comerciales, en una ciudad como la de Santa Fe en la que es arduo realizar tareas artísticas, ya se tratase de literatura como de cualquier otra disciplina. Se lucha contra la indiferencia y todo implica un esfuerzo permanente.
En cuanto al escribir, recordé los “consejos” que daba el joven Chéjov en una revista humorística de su época, señalando que los padres debían tomar a los recién nacidos y mientras se los castigaba había que decirles “no debes ser escritor”, varias veces. Si esa y otras “lecciones” semejantes no prendían en la criatura, agregaba el que sería luego un gran autor, el padre de turno debía resignarse y aceptar que ese niño, o esa niña, sería irrenunciablemente una persona ligada a las letras de por vida.
También recordé palabras de Onetti, imaginando que como escritor tuviese que declarar ante el tribunal de Praga que juzgó a Joseph K. Puesto ante el inflexible juez que supuestamente me preguntara sobre por qué escribo, dejando de lado cualquier motivo o pretexto “social”, obligado a ir a lo esencial, diría como el inolvidable escritor uruguayo: “Se escribe porque no hay más remedio”.
Manifesté que aunque muchas veces nos vemos compelidos a expresar que tenemos una determinada profesión, ajena a la literatura, lo cierto es que antes que nada nos sabemos escritores. Personas que con estéticas disímiles, con criterios distintos, con búsquedas expresivas diferentes, luchan con la palabra para extraer de ella lo que se quiere o se intenta decir.
Expresé, por fin, que más allá de las búsquedas y los logros, las escritoras y los escritores no dejamos de ser cronistas de la época que nos toca vivir. Y, que dejando de lado las adhesiones mayores o menores que recibamos en nuestras vidas, en cuanto santafesinos, lo queramos o no, somos también la propia voz escrita de Santa Fe, sostenida a lo largo de generaciones.
Diego Oxley
Rendí mi homenaje a tres autores de la región, Diego Oxley, Edgardo Pesante y Arturo Lomello, pidiendo disculpas por omitir a otras personas que se destacaron en los sesenta años de vida de Asde, pero los citados tuvieron significativas incidencias en mi vida y tanto con Oxley como con Arturo compartí el trabajo periodístico. Fueron, además de escritores, excelentes personas.
Antes de que cantara Gerardo, quise destacar el gran acompañamiento que a lo largo de los años he tenido de mi familia, es decir mi esposa Zulema y mis dos hijos, Pablo y el propio Gerardo que, lo dije allí y aquí lo reitero, han sido verdaderos puntales en mi existencia y gran compañía en mi vida de escritor.
Gerardo, tanto o más emocionado que yo, pudo superar el momento y ofrecer un breve recital que fue muy recibido por el público asistente. El acto se cerró con un brindis.
Además de Trudy y Miguel Ángel, integran en la actualidad la comisión directiva de Asde María del Carmen Villaverde de Nessier (vicepresidenta), Zunilda Estela Gaite (secretaria general), Jorge Romeo Spais (secretario de hacienda), Juan Pablo Muchiut (secretario de actas), Julio Luis Gómez, Elda Teresita Sotti, Norma Lidia Cáceres, María Luisa Ferraris y Hugo Luis Bonomo (vocales). A todos ellos mi agradecimiento. 
Recibo el afectuoso saludo de Trudy, luego de la entrega del premio

Con Gerardo, luego de la ceremonia