sábado, 11 de abril de 2015

"Pájaro de celda", de Kurt Vonnegut. Por el Sermón de la Montaña


“Pájaro de celda” (“Jailbird”), de Kurt Vonnegut. La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2015, 256 páginas. Traducción de Carlos Gardini. En Argentina: 179 pesos.
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Kurt Vonnegut fue el irónico cronista de la desazón contemporánea. Dueño de un imbatible humor, escribió una serie de novelas que lo hicieron muy famoso en su país, los Estados Unidos, al que expuso de una manera tan exhaustiva como incómoda, porque a través de la sátira logró captar su verdadero rostro. Fama que excedió largamente a su país, dado que cobró merecido renombre universal.

La editorial argentina La Bestia Equilátera se encuentra exhumando parte de la obra de este autor fallecido en 2007. Así, luego de haber publicado “Cuna de gato”, “Desayuno de campeones” y “Payasadas”, reedita ahora “Pájaro de celda”, novela de 1979 muy marcada por lo que fue el episodio de Watergate, un hecho insoslayable de la historia contemporánea estadounidense que puso en jaque a sus instituciones y que provocara la renuncia del hasta entonces incombustible Richard Nixon.

Pero, claro, Vonnegut no fue un periodista del relato, sino un literato, de manera que sus novelas son rupturistas, incluye situaciones y personajes estrambóticos, aporta datos de crónica que superponen con otros totalmente ficcionales, incluye textos dentro del texto central (en forma de cuentos, en este caso de ciencia ficción) y la historia principal que relata es disparatada, pero también muy meditada, porque es al capitalismo y al estilo de vida norteamericano al que apunta con sus dardos más filosos.

El protagonista es Walter S. Starbuck, quien en el comienzo de la novela y a los 65 años está a punto de dejar la cárcel, donde ha sido alojado luego de haber recibido condena por ser uno de los responsables del caso Watergate, aunque esa responsabilidad fue accidental y en todo caso provocada por otros, que buscaron sacarse pruebas de encima, por las que resultó incriminado.

“El presidente (Richard Nixon) reparó en la
columna de humo que se elevaba desde mi
asiento, e irrumpió las deliberaciones para
clavarme los ojos. Tuvo que preguntarle a
Emil Larkin quién era yo”.

Después de Nixon

La historia se sitúa en un tiempo posterior al período de Nixon, cuando todo parece estar bajo el dominio de una gran corporación, la RAMJAC. Starbuck advertirá a quien lea su relato que a poco de salir de la cárcel se transformará en uno de los vicepresidentes del grupo, pero demorará en aclarar a causa de qué.

La corporación parece abarcar todos los espacios y cada una de las múltiples empresas que el protagonista cita, terminan siendo dependencias de ella, ya se trate de The New York Times o de una fábrica de comida para animales. Nada de lo que ocurre en el mundo híper capitalista en el que se mueve Starbuck y cuantos se relacionan con él, parece ser ajeno a la RAMJAC. Y nada parece que puede hacerse para huir de su influencia.

“Las empresas de RAMJAC, por su propia naturaleza, eran tan indiferentes a las alegrías y tragedias de los seres humanos como la lluvia que caía la noche en que Madeiros, Sacco y Vanzetti murieron en la silla eléctrica. Habría llovido de un modo u otro. La economía es un sistema meteorológico irreflexivo, y nada más”, escribe el protagonista.

Lo hace con tardía resignación y suma melancolía, porque cuando joven fue un idealista activo que creía que podía cambiarse la marcha del mundo, las relaciones humanas, hacer desaparecer cualquier sistema de sumisión y esclavitud. La realidad que se le presenta es distinta, aunque él admite que mantiene sus esperanzas, pese a sentirse “un imbécil” por sostenerlas.

“No hay paredes contra las cuales estrellarse, y ni siquiera hay puertas estrelladas –advirtió el crítico Leonardo Moledo cuando apareció la primera edición de “Pájaro de celda”-. Y como consecuencia para Vonnegut no hay (y aquí reside tal vez una de las claves de su obra) sentimiento trágico. Donde un personaje de Kafka se detiene ante las puertas de la ley y espera indefinidamente a que lo dejen entrar, Vonnegut improvisa una amable conversación con el guardián”.

“Todavía creo que la historia de
Sacco y Vanzetti aún puede
penetrar en la médula de las
generaciones futuras”.

El recuerdo de Sacco y Vanzetti

A su manera, en “Pájaro de celda” Vonnegut repasa los hechos más significativos registrados en los Estados Unidos durante la mayor parte del siglo XX. Así, con ironías punzantes y reiteradas, mixturando la historia general con la personal de Starbuck, en el libro se pueden leer referencias a la Primera y a la Segunda Guerra Mundial, a la Gran Depresión de 1929, a las luchas sociales, a asesinatos célebres, como el de John Kennedy, y, con mayores detalles, a las ejecuciones de los anarquistas Bartolomeo Vanzetti y Nicola Sacco (foto).

“El Departamento de Justicia elaboro listas secretas de extranjeros que no ocultaban cuán injustos, ilusos, ignorantes y codiciosos consideraban a muchos dirigentes de esta presunta tierra prometida. Sacco y Vanzetti estaban en la lista. Fueron seguidos por espías del gobierno”, recuerda Vonnegut, quien también propone que se los vea como partícipes de una iconoclasta Pasión contemporánea.

La historia con visos cómicos que cuenta el narrador respecto de Starbuck, que pasa del ostracismo a la popularidad en casi segundos y en el mismo escaso tiempo vuelve a la sombra, en un constante vaivén que habla por sobre todo de la inestabilidad de la vida, de lo poco que contamos a la hora de las decisiones.

Una mujer, que vuelve del pasado, le cambiará el rumbo, como a tantos otros y, como a tantos otros, lo imprevisible servirá para que se estrellen sus expectativas. Pero el protagonista no dejará de pensar que se trata todo al fin de un largo sueño y que, en definitiva, como ha solido decirnos Vonnegut, nunca será para tanto. Y al mismo tiempo hay que seguir luchando y creyendo. ¿Por qué? Por el Sermón de la Montaña, como expresó alguno de sus personajes. Como insistentemente expresó el mismo autor.


“Yo trataba de poner la mente en blanco, pues el pasado era bochornoso y el futuro era aterrador. Con los años me había ganado tantos enemigos que dudaba que pudiera conseguir un trabajo de barman. Cada vez estaría más sucio y más andrajoso, pensaba, pues no recibiría dinero de ninguna parte. Daría con mis huesos en un bajo fondo y aprendería a combatir el frío con vino, pensaba, aunque nunca me había gustado el alcohol”.

Perfil

Kurt Vonnegut Jr. nació en Indianápolis en 1922 y falleció en Nueva York en 2007. Realizó estudios de química en la Universidad de Cornell, los que tuvo que interrumpir para unirse al ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. En 1945 presenció como prisionero de guerra la matanza de cientos de miles de civiles en el bombardeo de Dresde. Esta experiencia lo marcó para siempre, tanto como el suicidio de su madre y la muerte de su hermana, para quien decía que escribía. Publicó libros de ensayos y de cuentos y obras de teatro, pero es en sus novelas donde Vonnegut mejor se expresa. Su primer libro fue “La pianola”, al que le siguió “Las sirenas de Titán” (1959) para dar paso luego a la serie de novelas interrelacionadas por temas y personajes: “Madre noche” (1961), “La cuna del gato” o “Cuna de gato” (1963), “Dios lo bendiga, Mr. Rosewater” (1966) y “Matadero 5” (su novela más famosa, de 1969). “Desayuno de campeones” (1973) fue un parteaguas (antes y después) en su obra. Luego vendrían “Payasadas” (1976), “Pájaro de celda”· (1979), “Buena puntería” (1982), “Barbazul” (1987) “Hocus Pocus” (o “Birlibirloque”,1990) y “Timequake” (su última novela, de 1997). Entre los libros de cuentos del autor se destacan “Bienvenidos a la casa del mono” (1968) y los póstumos “Mire el pajarito” (2009), “Mientras los mortales duermen” (2011) y “La cartera del cretino” (2013). Entre sus libros de ensayos deben ser mencionados “Guampeteros, fomas y granfalunes” (1974) y “Un hombre sin patria” (2005). Se han hecho varias películas y series de televisión basadas en sus ficciones.
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Algunos enlaces:
En inglés:
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Video; “Kurt Vonnegut – So it goes”. Documental de BBC Arena, en ingles y traducido al italiano. 1983. Duración una hora.



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