domingo, 26 de junio de 2016

Caleidoscopio. Otro Vonnegut póstumo. Las tareas incesantes de Joyce Carol Oates y Mario Vargas Llosa. Sándor Márai y los húngaros. Asde y Sade, entidades de Santa Fe. Kinsey Millhone, de Sue Grafton, regresa

(Más de 7.000 visitas al blog en su actual etapa. Muchas gracias)
Nuevo rescate de Vonnegut. Tiempo atrás, en España, se tradujo “La cartera del cretino” o “Sucker’s Portfolio”, una compilación de textos del fallecido Kurt Vonnegut (1922-2007) recuperados de entre los papeles de su autoría que se encuentran en la biblioteca de la Universidad de Indiana. El libro apareció en inglés en 2013 y previamente los relatos que lo componen fueron difundidos por Amazon para e books.
“La cartera del cretino” ha tenido escasa circulación en la Argentina (de ahí la demora en comentarla en este blog) y se suma a otros libros póstumos del autor de “Matadero cinco”, tales como “Mira al pajarito”, “Mientras los mortales duermen”, “Cronomoto” y “Que levante mi mano quien crea en la telequinesia”. Vonnegut fue un gran humanista (y mejor humorista) que en sus últimos años de vida agudizó su visión pesimista de la vida.
La cartera del título es el denominado portfolio, de bienes o acciones que comercializan los corredores de bolsa a nombre de sus clientes. “La cartera del cretino” podría ser más bien titulado “El portfolio del tonto”, puesto que el que narra es un corredor de bolsa que cuenta cómo y por qué un muchacho, al parecer atolondrado, liquida la mitad del dinero que ha heredado en acciones para ayudar a una mujer, una aparente prostituta. Aunque la realidad termine siendo otra cosa.
El libro está integrado por otros cinco relatos, escritos en distintas épocas, algunos de los cuales (“Entre tibio y Tumbuctú” y “Señorita Snow, está usted despedida”), se muestran los más complejos y ricos, en logros e intenciones. El libro se completa con un ensayo que busca explicaciones –sin encontrarlas- sobre la crueldad humana y un último texto inconcluso que incursiona en el terreno de la ciencia ficción.
Siempre satírico e irónico, “La cartera del cretino” muestra también a un Vonnegut un tanto escéptico sobre el ser humano y la felicidad que se puede alcanzar en la vida. Son relatos ligeramente amargos y -al mismo tiempo- atractivos, propios del gran autor que siempre
fue.
(Malpaso Ediciones, Madrid, 143 páginas. Traducción de Ramón de España. En España: 18,50 euros. En Argentina: 370 pesos).

Oates y Vargas Llosa, el trabajo que no cesa. A los 78 años, la norteamericana Joyce Carol Oates sigue sorprendiendo por su extraordinaria producción literaria, que abarca tanto la novela como el relato, la poesía como el ensayo. Hasta llegó a tener dos seudónimos (Rosamond Smith y Lauren Kelly) para firmar sendas series de ficciones. Para que el lector tenga mejor idea de lo que estoy expresando, comento que en los Estados Unidos se  está promocionando su más reciente libro de ensayos,  “Soul at the White Heat“, en el que reflexiona sobre el acto de escribir. A ese título se le suma otro libro de ensayo aparecido también en 2016, tres novelas publicadas después de “Cartago” (de 2014) y otros tantos libros de cuentos o relatos cortos. Con la aclaración adicional de que sus ficciones resultan muy diferentes entre sí y siempre de gran solidez narrativa y argumental.

Quien tampoco baja los brazos es el peruano Mario Vargas Llosa. Viajero del mundo, ha dictado cátedras en Estados Unidos, participado de encuentros y coloquios (asistió y disertó en la última Feria del Libro en Buenos Aires), luego de obtenido el Premio Nobel ha mantenido su columna semanal periodística –que se publica primero en El País de España y luego en distintos medios del mundo- publicó un ensayo (“La civilización del espectáculo”), un libro de relatos basados en textos antiguos (“Los cuentos de la peste”) y dos novelas (“El héroe discreto” y “Cinco esquinas”) y ahora se encuentra preparando una
serie de notas que comenzará a publicar el mismo El País a partir del 1 de julio, sobre sus experiencias en Israel y los territorios palestinos, que termina de recorrer. Eso, sin dejar de recordar que en marzo cumplió ochenta años y que hace un año vive su tan publicitado romance con Isabel Preysler. Genios y figuras…

 

El regreso de Márai. En este mismo blog, en reciente nota, recordé lo importante que resultó el rescate de la ucraniana-francesa Irène Némirovsky (y de su novela de 1938, “La presa”). Parecida significación tuvo la recuperación de vida y obra del insigne autor húngaro Sándor Márai (1900-1989). Gracias a ese rescate, los lectores contemporáneos pudimos conocer su valiosísima producción narrativa de las décadas de 1930 y 1940 (“El último encuentro”, “Divorcio en Buda”, “La mujer justa”, “La herencia de Eszter”, entre otras), así como sus textos memorialísticos “Confesiones de un burgués” (1934) y “¡Tierra, tierra!” (1972). A estos dos últimos se le suma ahora “Lo que no quise decir”, material que en vida Márai no quiso que tuviera difusión en otro idioma que no fuera el húngaro, porque en esas páginas criticaba con acritud el comportamiento de sus compatriotas, tanto durante la invasión nazi como en los primeros años de gobiernos comunistas. La producción de este escritor fue vastísima, puesto que siguió publicando hasta meses antes de su muerte, cuando se suicidó en Estados Unidos –donde residía- a causa de la soledad y de las enfermedades que lo aquejaban en la vejez.

En cuanto al libro, las críticas que realizó en los años primero de colaboración con el gobierno de Hitler y luego de ocupación por los nazis, fueron consecuencia de que a Márai le generaba fuerte disgusto la complacencia de muchos húngaros y de los gobiernos de turno con el nacionalsocialismo y las tropelías que cometía, especialmente contra los judíos. También expresó su rechazo al comunismo, que lo llevó a dejar Hungría en 1948 para no regresar jamás. Márai defendía, por cierto, un mundo burgués decadente que, aunque injusto, venía modificándose en términos de democracia y libertad y que, sin embargo, no pudo imponerse hasta que desapareció. Importan claro está estos rescates, pero quisiéramos conocer más de su obra narrativa aún sin traducir, entre ellas las dos
novelas que completan la trilogía iniciada con “Los rebeldes”. Son muchos los libros que faltan verter al castellano, puesto que en su idioma natal de Márai se han publicado más de 70 volúmenes.

(Salamandra, Barcelona, 2016, 160 páginas. Traducción de María Szijj y J.M. Gonzalo Trevejo. En España: 17 euros. En Argentina: 245 páginas).

 

Actividades literarias en Santa Fe. Certamen de cuento y poesía para autores jóvenes. Con el fin de estimular la labor de las nuevas generaciones literarias, la Asociación Santafesina de Escritores (Asde),llama a concurso para los premios Mateo Booz (cuento) y José Cibils (poesía). Podrán participar autores desde los 16 hasta los 29 años. La convocatoria es para autores nativos y/o residentes de la provincia de Santa Fe y, en carácter de invitados, se convoca a escritores de Entre Ríos. Los trabajos deberán ser inéditos. En la categoría cuento se admitirá una obra con hasta un máximo de cuatro páginas A4; y en poesía, hasta cincuenta versos (líneas). Dentro de este límite podrán presentarse uno o varios poemas que mantengan una unidad (tríptico). Se permitirán hasta dos envíos, separados, por autor en cada género. No podrán intervenir quienes hayan sido premiados en ediciones anteriores, en la misma especialidad en que fueron distinguidos.

Los trabajos deberán presentarse en tres ejemplares, debidamente abrochados. En la cubierta de cada ejemplar se hará constar: nombre del premio al que aspira, título de la obra y seudónimo. Se deberá adjuntar un sobre en cuyo anverso consten los mismos datos (a, b y c). En el interior del mismo, se incluirá nombre y apellido del autor, domicilio, teléfono, e-mail, fotocopia del DNI y antecedentes literarios si los tuviera. Las obras se enviarán a: Asde Certamen Literario Autores Jóvenes, Casilla de Correo Nº 15. Correo Central, (3000) Santa Fe. La recepción de los trabajos estará abierta hasta el 29 de julio venidero. Los premios, en ambos géneros, consisten en la edición de 150 ejemplares de la obra en formato de plaqueta o pliego. El jurado, integrado por tres miembros calificados, estará facultado para otorgar hasta tres menciones en cada género y/o declarar el premio desierto y deberá expedirse antes del 15 de septiembre venidero.

A su vez, la Sociedad Argentina de Escritores (Sade) de Santa Fe realizará un acto en conmemoración del cuadragésimo aniversario de su fundación, el próximo miércoles 29 de junio a las 18 en el Museo de Arte Contemporáneo, de la Universidad Nacional del Litoral, Bulevar Pellegrini 1578, de la ciudad de Santa Fe. En la ocasión se presentará una antología literaria integrada por textos (prosa y poesía) de más de cincuenta socios de la Institución, quienes leerán algunos trabajos de su autoría. Como cierre del encuentro actuará el músico Juan Manuel Part..

 

Grafton o las últimas noticias de Kinsey Millhone. Hace más de treinta años que la norteamericana Sue Grafton viene escribiendo “el alfabeto del crimen”, que tiene como protagonista a la detective privada Kinsey Millhone. Con “X, de rayos X”, conocida este año en nuestro idioma, la autora sigue aproximándose al final de la serie que se propone no continuar una vez que entregue la novela que dedique a la letra Z. El libro aludido apareció en las postrimerías del año pasado en inglés y ahora se lo difunde en nuestro idioma.

La intención de Grafton, que sostuvo en todo este tiempo, fue que su personaje mantuviera una determinada edad (o que en todo caso “creciera” de a poco), de ahí que aunque entre novela y novela puedan pasar algunos años, no ocurre lo mismo con Kinsey. Es por eso que la última de las novelas transcurre en 1989 y la protagonista tiene 38 años de edad. El otro compromiso con el que ha cumplido es que Millhone sea una criatura literaria, por lo que nunca llegó al cine o a la televisión.

En “X, de rayos X”, la detective que al parecer nunca conocerá los teléfonos celulares o móviles ni, menos, Internet, deberá lidiar con el robo de un cuadro de Turner, una pareja de ancianos poco confiable y la historia de un (¿presunto o cierto?) asesino de mujeres que sabe disimular muy bien sus huellas. El libro tiene la comicidad, o en todo caso el sostenido
humor de la narradora (quien nos habla a través de la propia Kinsey) que vuelve grato aún lo ingrato. Y, como contrapartida, también su manía por los detalles superfluos que alargan sin necesidad las historias. Que, confesión de parte, pese a sus “peros” resultan adictivas.

(Tusquets, Barcelona-Buenos Aires, 2016, 492 páginas. Traducción de Victoria Ordóñez Diví. En España: 20 euros. En Argentina; 389 pesos).

 En el blog

Vonegut: Comentario sobre “Pájaro de celda”, datos biográficos sobfre el autor, enlaces a Internet y video de 1983, con declaraciones de Vonnegut., subtitulado en italiano

Comentario sobre “Madre Noche”.

Oates; Comentarios sobre “Mágico, sombrío, impenetrable”, “Mamá” y “Aves del paraíso””, datos biográficos de la autora, enlaces a Intrernet y entrevista, en idioma inglés

Vargas Llosa: Comentarios sobre “Cinco esquinas” y “El sueño del celta”, datos biográficos, enlaces de Internet y video sobre la presentación ern Madrid de “Cinco esquinas”

Grafton: Comentario sobre #W fr whisky”, su novela anterior

jueves, 16 de junio de 2016

Premio Princesa de Asturias para Richard Ford

El autor norteamericano Richard Ford ha recibido el Princesa de Asturias de Literatura, que se otorga anualmente en España, por considerarse que “su obra se inscribe en la gran tradición de la novela americana del siglo XX. Autor de obras como El periodista deportivo, Acción de Gracias y Canadá, una épica irónica y minimalista define a sus personajes, tramas y argumentos”
El jurado que le otorgó la distinción, recibida por grandes escritores de los siglos XX y XXI, ha señalado también que “el cuidado detallismo en las descripciones, la mirada sombría y densa sobre la vida cotidiana de seres anónimos e invisibles conjuga en la desolación y en la emoción de sus relatos” y que “todo ello convierte a Ford en un narrador profundamente contemporáneo y, al tiempo, en el gran cronista del mosaico de historias cruzadas que es la sociedad norteamericana”.
Richard Ford (1944) ha publicado siete novelas, entre las cuales ocupan un lugar destacado las que componen la trilogía protagonizada por Frank Bascombe, su personaje más célebre, que atestigua la vida social y moral de Estados Unidos desde la posguerra hasta la actualidad. A las tres novelas (“El periodista deportivo”, “El Día de la Independencia” y “Acción de Gracias”, se le suma un cuarto libro, “Francamente, Frank”, aparecido meses atrás y comentado en este blog).
Su última novela es la celebrada Canadá, publicada en 2013, una narración épica e íntima a la vez sobre la pérdida de la inocencia, los lazos familiares y el camino que uno recorre para alcanzar la madurez.
Es autor también de cuatro libros de relatos. Su bibliografía se compone además del breve libro memorialístico Mi madre y de los textos de no ficción compilados en Flores en las grietas. Autobiografía y literatura.
Ford fue amigo entrañable de otros dos grandes autores de su país: Raymond Carver y Tobbías Wolff, cuyas escrituras dieron entidad y renovaron a la gran literatura norteamericana en los años ’80 del siglo pasado. Desde mi perspectiva, es muy merecedor de esta distinción que ha servido para destacar la obra de grandes autores tales como John Banville, Arthur Miller, Doris Lessing, Augusto Monterroso, Carlos Fuentes, Günter Grass, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Philip Roth, Leonard Cohen, Claudio Magris y Paul Auster. El galardón se entrega todos los años, a partir de 1981.

martes, 14 de junio de 2016

Treinta años sin Borges

“¿Cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?”, se pregunta Borges. Y la respuesta está precisamente en ese cuento, uno de los más felices, más complejos, en el que, como nunca, el Universo se muestra en su totalidad, en su infinitud.  Borges abrió todas las puertas y nos posibilitó atisbar lo que sólo él logró conocer y comprender a través de las palabras.
Borges escribe para cada uno de nosotros, nos escribe. Está ahí, esperándonos, para contarnos lo inefable, para que nos sumerjamos en textos imperecederos. Cada uno tiene su Borges preferido. A cada uno Borges le dice su palabra.
En sus cuentos y en sus poemas, en sus ensayos y en sus prólogos, en sus famosas citas, en sus humoradas, en sus declaraciones periodísticas, en su lenguaje impecable.
¿Con cuál Borges quedarse? ¿Con el del laberinto? ¿Con aquél a quien le extasiaban los tigres? ¿O bien con el que precisó que “nadie es la patria, pero todos lo somos”? ¿Con el de aquello de “he cometido el peor de los pecados, no he sido feliz”? ¿Con el de “me duele una mujer en todo el cuerpo”? ¿Con quien, hablando de de Buenos Aires, expresó: “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”? ¿O el vate ciego que pide no formularle reproches a Dios por haberle otorgado, al mismo tiempo y con magnífica ironía, los libros y la noche?
¿Con quien halló el libro de arena? ¿Con quien contó cómo Laprida fue en coche al muere? ¿Con el que supo decirnos como Dalhmann se encontró con su destino sudamericano llevando en mano un cuchillo que no sabía manejar? ¿O con aquél a quien alguien le llegó a confesar: “Entonces, Borges, volví a sacar el cuchillo corto y filoso que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, y le pegué otra revisada despacio, y estaba como nuevo, inocente, y no quedaba ni un rastrito de sangre”? 
Borges fue y es todo y único. Hace treinta años que nos quedamos sin él cuando encontró la muerte en su amada Ginebra. Nos venía acompañando desde antes y en estas tres últimas décadas siguió haciéndolo con sus textos, iluminando. Y seguirá así, más allá de nosotros, custodiado, cuidado por la eternidad.
"Siempre imaginé que
el Paraíso sería algún
tipo de biblioteca”

sábado, 11 de junio de 2016

"La presa", de Irène Némirovsky. Otra novela rescatada de la gran autora

“La presa” (“La Proie”), de Irène Némirovsky.
Salamandra, Barcelona, 2016, 220 páginas.
Traducción de José Antonio Soriano Marco.
En España: 16 euros. En Argentina: 245 pesos.

En los años ’30 del siglo pasado la escritora Irène Némirovsky tuvo considerable fama en Francia, donde se había radicado con su familia luego de sufrir varias peripecias a partir del hecho de que los comunistas de Ucrania (su país natal) pusieran precio a la cabeza de su padre.
Irène, que tuvo una pésima relación con su madre –quien la maltrató durante toda su infancia y adolescencia- pudo no obstante dominar varios idiomas, estudiar Letras y recibirse en la Soborna. A los 18 años comenzó a escribir y a los 26 debutó con un éxito extraordinario con “David Golder”, novela que envió al editor Bernard Grasset sin firmar ni añadir un solo dato que ayudara a identificarla. El editor quedó tan interesado en la obra que publicó avisos en los diarios para poder ubicar a la autora. El hecho de que una segunda novela, “El baile”, fuera llevada al cine la volvió muy popular, y se hizo amiga de grandes personalidades de la época, tales como Joseph Kessel y Jean Cocteau. Pese a su juventud, se transformó rápidamente en consejera literaria.
Tres años antes se había casado con Michel Epstein, banquero e ingeniero, con quien tuvo dos hijas. Su condición de judía le trajo considerables inconvenientes en su país de adopción, que no le concedió la ciudadanía por claros prejuicios antisemitas. Aunque escribió toda su obra en francés, también intentó sin suerte ser aceptada en una sociedad muy conservadora, al punto de que tanto ella como su esposo y sus hijas se convirtieron al catolicismo poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. De nada sirvieron sus intentos, porque tanto Irène como su esposo terminaron confinados en campos de concentración donde encontraron la muerte.
Las hijas fueron salvadas por familias cristianas, pero nunca reconocidas por su abuela, quien había logrado sobrevivir al furor y a la infinita crueldad de los nazis. En tanto el nombre y la obra de Némirovsky caían en total olvido, las hijas –Denise y Elizabeth- conservaron durante años el manuscrito de la última novela que su madre escribía con prisas y sin pausas, en medio de grandes padecimientos (exhibiendo obligatoriamente en su pecho la estrella amarilla) y pese a que para entonces tenía prohibido publicar. La reivindicación y el rescate de Némirovsky se produjeron al fin en 2004 cuando las hijas, ya ancianas, se decidieron a dar conocer el trabajo póstumo e inacabado de Irène, “Suite francesa”, que recibió el Premio Renaudot, tuvo una acogida inusitada con gran repercusión internacional, posibilitando el rescate de una escritora y una obra de excepción.

El redescubrimiento. A partir de ese momento se recuperaron grandes textos de la narradora, escritos entre fines de los ’20 y durante la mayor parte de la década siguiente del siglo pasado. Cada rescate implicó el reencuentro con relatos de gran envergadura, en los que los personajes han sido retratados con sus múltiples matices y es en sus descripciones de personalidades mezquinas y sobre la siempre compleja relación amorosa donde Némirovsky despliega toda su maestría.
Ocurre en “La presa”, novela de 1938 que sólo ahora ha sido traducida a nuestro idioma. Cuando apareció, el ambiente en Francia no era el más propicio, se temía la inminencia de la guerra y había una fuerte depresión económica. Con todo, el momento histórico no hizo mella en la certeza narrativa de la autora, quien cuenta la vida del joven y ávido “trepador social” Jean-Luc Daguerne, quien demuestra gran habilidad para dejar de lado a su familia provinciana y, afincándose en París, lograr acercarse al mundo del poder político, poco o nada dispuesto a atender las emociones y las necesidades de quienes lo rodean.
Edith Sarlat, hija de un poderoso banquero parisino, parece ser “la presa” a la que alude el título de la novela, porque hacia ella dirige toda su atención Jean-Luc al interpetar que será un buen trampolín para afianzarse en el mundo burgués al que tanto desea pertenecer. También se acerca al político Calixte-Langon, quien a causa de hacerle un determinado favor lo transforma en su hombre de confianza.

La historia se complejiza. Hasta ahí el lector puede entender que el relato de Némirovsky se presenta demasiado trillado y pueril, pero la autora ha tenido otras intenciones y es por eso que complica (y le obliga a modificar) los planes e intenciones a Jean-Luc, quien en algún momento deberá cambiar de perspectivas y estar dispuesto, él también, a exponer sus emociones, a pagar los altos precios que muchas veces implica o trae aparejado el amor.
La autora de “Los bienes de este mundo” escarba y vuelve a escarbar en los meandros de la emoción humana, lleva a sus  personajes a situaciones inesperadas y extremas, sabe modificar los escenarios y hasta las motivaciones de los diversos protagonistas. Así, los cambios que experimenta Jean-Luc, sus despistes, sus errores, las victorias pírricas que obtiene, van siendo presentados con gran habilidad, con precisión y originalidad, en tanto el trasfondo social, las convulsiones políticas, económicas y hasta culturales que vivía Francia apenas si se insinúan, pero terminan siendo el sustrato, el profundo telón de fondo de “La presa”. De paso, Irène ofrece un retrato impiadoso del mundo político de la  época.
En otros trabajos, la gran narradora supo hablarnos de los amores no correspondidos, de la pena, del dolor de vivir. Y vuelve a hacerlo ahora, “obligando” al lector a no dar nada por hecho y sabido, hasta arribar al final de la historia y comprender cuál es de verdad “la presa” sobre la que ha querido hablarnos en esta ficción, cuya sutil escritura se vuelve difícil de olvidar.

“Jean-Luc se dijo que ésa era la fuerza de la multitud, una fuerza temible que no había que menospreciar y que consistía en el número, en la masa. ¿Había enardecido él a aquella muchedumbre? No, él sólo era el oscuro autor. Todo el mérito le correspondía al inigualable intérprete, que ahora volvía a hablar, que sin aparentar cansancio hablaba de sí mismo, de su vida, de su corazón. En su voz asomaban notas histéricas, como si le costara contener las lágrimas, pero en lugar de avergonzarse de ellas, estuviera dispuesto a dejarlas brotar, no, resbalar por sus mejillas a la vista de todos. Separando los brazos con un amplio gesto y volviendo a cruzarlos sobre el pecho, Langon mostraba su corazón, su dolor, las pruebas que había soportado y la pureza de sus intenciones. Era el último golpe de efecto. La ovación estalló. Era un triunfo. Calixte-Langon abandonó la tribuna, vacilante, radiante, rodeado de amigos… El espectáculo había acabado. Sólo quedaba una formalidad, que consistía en derribar al gobierno, confiarle a Calixte-Langon una nueva cartera en la que formarían sus antiguos adversarios y darle a Jean-Luc un puesto de jefe de gabinete.  El mundo ofrecía al fin un resquicio por el que entrar, una puerta que se podía forzar”.

En el blog:




domingo, 5 de junio de 2016

"El dragón de Shanghái". Corrupción, crímenes e hipocresías en la China actual

“El dragón de Shanghái” (“Shangai Redemption”), de Qiu Xiaolong.
Tusquets Editores, Barcelona-Buenos Aires, 2016, 335 páginas.
Traducción de Victoria Ordóñez Diví.
En España: 19 euros. En Argentina: 389 pesos.

El inspector jefe Chen Cao es un policía que trata de mantener un constante y delicado equilibrio entre su pertenencia a las fuerzas de seguridad de Shanghái, en China, y su moral, que suele coludir con el todopoderoso Partido Comunista de esa nación-continente. Quien cuenta sus historias es el narrador chino, radicado en los Estados Unidos, Qiu Xiaolong, nacido en la que ahora hay que llamar Shanghái (antes era Shangai en nuestro idioma), una de las ciudades más grandes y complejas del enorme país.
En el comienzo de la nueva historia (“El dragón de Shanghái” apareció en inglés  en los últimos meses del año pasado), Chen es presentado como el ex inspector jefe, designado ahora, aunque no asumido, como director de un comité para la reforma del sistema legal de su ciudad, una manera de, al tiempo de ascenderlo, quitarlo de un lugar crucial, en el que y desde el cual ha solido generar problemas a sus propias autoridades.
Chen es el primer sorprendido por el cambio que le fue comunicado por su superior Li, jefe del Partido en Shanghái, un acomodaticio funcionario que sabe nadar en aguas siempre encrespadas y cambiantes y cuya norma de vida es decir lo menos y callar lo más.
Mientras Chen viaja al interior de China para rendir homenaje a su padre muerto (vejado durante la Revolución Cultural de Mao de los ’70, que ha dejado profundas huellas en quienes la padecieron), se pregunta por la causa de su designación,  porque es consciente de que las tareas que debe asumir resultarán tan burocráticas como inútiles y todo indica que se la ha querido sacar del medio para que no investigara alguna cuestión turbia. Pero ignora cuál y por qué.
Por casualidad, en su viaje conoce a Qian, una bella y joven mujer cantante de ópera china, quien confundiéndolo con un detective privado le propone que le consigna información sobre una segunda mujer, ligada a un hombre poderoso de Shanghái, donde los funcionarios corruptos se confunden con los millonarios que “produce” reiteradamente la China actual, a quienes el autor Qiu Xiaolong llama “Bolsillos Llenos”, porque es la forma despectiva como se los conoce en su país natal.

Eludiendo trampas. Chen, sin comprometerse totalmente con Qian, regresa a Shanghái (foto), donde será presentado un libro que tradujo (porque es también poeta). La presentación se realiza con banquete celebrado en un lugar de esparcimiento reservado para los poderosos que es también un lujoso lupanar. Allí le será tendida una trampa de la que podrá escapar casi por milagro.
El ex inspector jefe se siente tan sorprendido como desolado. No tiene apoyos y se mueve en una oscuridad absoluta. Debe pues acudir a quien lo sucedió en el cargo que ocupaba, el subinspector Yu Guanming, a la esposa de éste, Peiquin, propietaria de un restaurante, y por sobre todo al padre de Yu, a quien llaman el Viejo Cazador, devenido en detective ocasional. También lo ayudará Nube Blanca, uno de los tantos amores no correspondidos de Chen.
Para quienes conocen las historias anteriores de Chen Cao, los citados son personajes que han aparecido en varias de ellas y en todos los casos lo han ayudado a resolver esos misterios de Shanghái que suelen estar vinculados a los también misteriosos sinos de la política y la sempiterna lucha por el poder.
Aunque el lector de esta reseña puede interpretar que he contado más lo aconsejable, lo cierto es que la trama resulta muchísimo más enrevesada y que Qiu se esmera en ello buscando así expresar la confusión que padece Chen, quien no termina de comprender por qué se ha vuelto un blanco móvil, a quién está molestando para que con tanta obsesión se lo observe y hasta persiga. A veces parece una historia de fantasmas, porque nadie da la cara pero a cada instante alguien de su entorno termina sufriendo algún tipo de problemas.

Aquello que subyace. Los que nos dice el autor, como ocurriera en sus novelas anteriores, es que la hipocresía, la constante lucha por el poder, el silencio cómplice, el afán de lucro, cuando no el propio crimen, resultan los sustratos surgidos de la China gestada después de la muerte de Mao por Den Xiaoping, el líder que llevó a su país a volverlo potencia mediante la economía de mercado, la industrialización, el trabajo a destajo, la agudización de la división de clases y una corrupción generalizada que hoy mismo es motivo de grandes debates, “purgas” y complicaciones de  todo orden.
En medio de ese caos, de los cambios permanentes, de los flujos y reflujos de intestinas luchas por el poder que nunca cesan, se levanta la figura de Chen, un hombre íntegro que logra permanecer de pie a pesar de  todas las trapisondas que debe enfrentar para no entregar sus principios.
Qiu Xiaolong, radicado en los Estados Unidos desde 1988, viaja a China de manera frecuente y sus libros, pese a las críticas que conllevan, circulan en su país de origen, aunque no pocas veces recibe cuestionamientos o son censurados parcialmente títulos o textos. Por ejemplo, Shanghái no suele ser nombrada explícitamente en las versiones chinas.
Esta vez, para contar la nueva historia que, con las dificultades apuntadas, Chen Cao logrará esclarecer, se ha basado –con cambio de nombres y situaciones- en el episodio de Bo Xilai (foto, cuando fue detenido), un ex alcalde de Chongqing y ex ministro, un hombre que –se decía- iba a transformarse en el nuevo líder de China, pero que cayó en desgracia luego de que su esposa se viera involucrada en el crimen de un comerciante inglés. Degradado, acusado de diversos delitos, hoy cumple prisión perpetua desde 2013. También su esposa, Gu Kalai está en prisión cumpliendo el mismo tipo de pena, luego de que se le conmutara la pena de muerte.
Eso sí, más allá de lo interesante de la trama, el lector no podrá obviar los poemas que Qui pone en boca de Chen, así como las múltiples recetas de comidas típicas que a toda costa desea que sus lectores conozcan, aunque no siempre resulten apetitosas para el paladar occidental.

“La brigada de delitos sexuales, una brigada relativamente nueva del departamento, obedecía órdenes directas del gobierno municipal. Era aún más ‘especial’, por así decirlo, que la brigada de casos especiales de Chen. Las peluquerías, los clubes nocturnos, las salas de karakoe y otros lugares semejantes solían estar gestionados por personas con contactos. Decidir qué establecimiento investigar solía ser uno de los asuntos más complicados de la política policial. No era ningún secreto que la brigada obedecía órdenes específicas dictadas desde arriba. Algunas de las redadas formaban parte de una campaña política, pero los objetivos a menudo recibían un aviso con antelación”.

Datos para una biografía
Qiu Xiaolong nació en 1953 en Shanghái, ciudad que dejó para trasladarse a Estados Unidos en 1988. En la actualidad vive en St. Louis, Misuri, en cuya univer­sidad imparte clases. Poeta y traductor al inglés de poesía china, es sobre todo conocido por la serie de nove­las policiacas protagonizadas por el inspector jefe Chen Cao, en las que traslada a los lectores a la realidad so­cial y cultural de la China moderna en una época de difícil transición. Esas novelas son: Muerte de una heroína roja (2000; premio Anthony Award 2001 a la Mejor Primera Novela), Visado para Shanghái (2002), Cuando el rojo es negro (2004), El caso de las dos ciudades (2006), Seda roja (2007), El caso Mao (2009), El crimen del lago (2012),  El enigma de China. (2013) y El dragón de Shanghái (2015).

Algunos enlaces:


El video que aquí incluyo es un tanto “antiguo”, puesto que fue subido a Youtube en diciembre de 2011. También es considerablemente extenso (dura algo más de tres horas), pero tiene a su favor que está traducido a nuestro idioma y “dividido” a partir de las diversas definiciones y/o respuestas que dio el autor cuando participó del ciclo «Diálogos sobre novela negra y policíaca asiática», Casa Asia y la Fundación Instituto Confucio de Barcelona organizaron ese encuentro.