jueves, 17 de agosto de 2017

75 años sin Irène Némirovsky

La autora con sus hijas Denise y Elizabeth
Hoy se cumple un luctuoso aniversario, triste por definición: hace 75 años moría en un campo de concentración nazi la gran escritora Irène Némirovsky, quien había nacido en Kiev, Ucrania, en 1903. en el seno de una familia acaudalada que huyó de la revolución bolchevique para establecerse en París en 1919. 
Hija única, Irène recibió una educación exquisita, aunque padeció una infancia infeliz y solitaria. Años antes de obtener la licenciatura en Letras por la Sorbona, su precoz carrera literaria se inicia en 1921 con la publicación del texto Nonoche chez l’extralucide en la revista bimensual Fantasio. Pero su salto a la fama se produce en 1929 con su segunda novela, David Golder, la primera que vio la luz en forma de libro. Fue el inicio de una deslumbrante trayectoria que consagraría a Némirovsky como una de las escritoras de mayor prestigio de Francia, elogiada por personajes de la talla de Jean Cocteau, Paul Morand, Robert Brasillach y Joseph Kessel.
Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial marcó trágicamente su destino. Denegada en varias ocasiones por el régimen de Vichy su solicitud de nacionalidad francesa, Némirovsky fue deportada y murió en el campo de concentración de Auschwitz, igual que su marido, Michel Epstein.
Sesenta años más tarde, el azar quiso que Irène Némirovsky regresara al primer plano de la actualidad literaria con el enorme éxito de Suite francesa, su obra cumbre, cuyos originales manuscritos fueron conservados durante décadas por sus hijas, sobrevivientes del Holocausto dada la ayuda que les prestaran familias e instituciones cristianas quienes “escondieron” su condición de judías.
Suite francesa fue publicada en 2004 y galardonada a título póstumo con el premio Renaudot, entre otras muchas distinciones. Transcurridos 75 años desde su fallecimiento, las novelas de Irène Némirovsky han sido traducidas a treinta y nueve idiomas, demostrando el interés por una autora que se sitúa sin duda entre los grandes escritores del siglo XX.
De la autora, que mantuvo una tensa relación con su terrible madre y que nunca terminó de integrarse a la sociedad francesa, he expresado varias veces mi admiración por su capacidad para describir las siempre complejas relaciones humanas, recordar su pasado en la Rusia zarista y calar hondo en la vida burguesa de la Francia de entreguerras, reforzada por la reciente lectura (y consiguiente comentario) de los cuentos que integran su libro “Domingo”. Y también la inmensa pena que significó su muerte, tan injusta como deleznable.
Me resta puntualizar que, sorprendiéndome, en estos días he venido a enterarme que la inolvidable escritora falleció el mismo día y año de mi nacimiento, circunstancia que por cierto me conmueve.

En el blog:

sábado, 12 de agosto de 2017

El invitado: Álvaro Mata Guillé

Desde un lugar sin nombre
Ausencia de poesía, de pensamiento, de persona
No es extraño que la filosofía, la ciencia, la poesía, estén ausentes, en apariencia, de la vida cotidiana, que no se mencionen –ni se tomen en cuenta– en las campañas electorales, ni aparezcan en los planes de gobierno, como tampoco que perezcan anquilosadas en los sótanos de las academias o banalizándose en la sección de espectáculos de los periódicos y se vacíen, como se ha ido vaciando el lenguaje.
Su abandono es congruente con la decadencia cultural que viven las sociedades desde hace mucho tiempo, siendo un ejemplo de ello los sistemas educativos, encargados de saturar las aulas de formalismos e informaciones inútiles, antes que estimular la imaginación, el conocimiento, el balance crítico, sumidas en la burocratización y el sentimentalismo de los parámetros y los tratos, correspondiéndose con los nuevos valores que impone la sociedad de consumo, los que degradan referentes, invisibilizan la memoria y los vínculos, suprimen lo individual y lo transforman en una cosa más del mercado, en frivolidad, en indiferencia, en la monotonía de lo mismo, es decir, vedando el aliento vital de lo particular, que confrontado al entorno y a sí mismo, dio inicio a las culturas, al lenguaje, al ser humano.
No vivimos ya en la época en el que ser era la casa del lenguaje y del olvido del ser –del ser en el tiempo– sino su vaciedad, la vaciedad del instante consumiéndose entre el vacío y el ruido.

Manifestando lo propio. Al censurar lo individual, al vaciarlo o banalizarlo, se cercena –se debilita, se elimina, se sentimentaliza–, el elemento que da sentido a la sociedad plural: lo particular, la manifestación de lo propio, el sentir de cada uno, su intimidad, puesto que es en el individuo descubriéndose así mismo, palpando la interioridad de su cuerpo, el descubrir al otro como reflejo que le impregna, que principia lo plural, la convivencia, la cultura, lo social. Correlación entre sentir, pensar y existencia; entre lo diverso, lo disidente y lo distinto (no la uniformidad, ni lo mismo, tampoco la censura de la otra voz o del extrañamiento) en los que principia tanto la sociedad plural como a la persona, el pensamiento como la poesía: nuestra voz en la otra voz buscando su rostro en el lenguaje, buscándose a sí mismo en lo ausente, buscando su cuerpo y reconociendo su extrañeza ante el entorno, ante el abismo que se abre, en correspondencia también con el no saber que nos embarga, el vínculo con el otro y su misterio.
No debe sorprendernos, ante estas circunstancias, el ascenso de la barbarie, del fascismo, o que un patán, un inepto, un tirano nos presidan, que se imponga como valor de la convivencia la frivolidad o lo indiferente, si la cultura que producimos emerge del entretenimiento, del consumo, de la nada. El ascenso del sentimentalismo adolescente, el vaciamiento del lenguaje, hacen, que desde la banalidad como parámetro cultural, se diluya no sólo lo distinto, sino al individuo sumido en lo superfluo. Tampoco es de extrañar, que poesía o pensamiento, en muchos casos, dejen de conversar con lo otro, con la otra voz, con el más allá de las palabras olvidándose de la oscuridad que nos invade e invade al entorno, siendo el reflejo de la frivolidad, de la impostura, de la negación del dolor, de la presunción en la nada, pues al olvidarnos de nosotros ante el abismo, ante el misterio, de nuestro tránsito, no sólo perdemos voz y rostro, perdemos nuestra humanidad.

Álvaro Mata Guillé: Escritor, ensayista, dramaturgo, director de teatro. Nació en San José de Costa Rica en 1965. Coordinador general del Corredor cultural Transpoesía que integra festivales de México, Argentina, España. Director de Aire en el agua editores (México-Costa Rica) y del cuerpo editorial de la revista “Contra el tedio” (México). Es uno de los coordinadores del Festival Internacional de poesía Abbapalabra (México) que en el año 2016 reunió más de 32.000 personas. Escribe regularmente para la revista “Libros y Letras·, Bogotá, Colombia.
Director del proyecto de sensibilización desde la literatura “Chimalhuacán A la orilla del lago” (Estado de México).•Libros: Sobre los fragmentos, Madrid, España; Un país sin nombre, México; Más allá de la bruma, México; La niebla y lo ausente, antología, Buenos Aires, Argentina; Separata. Breve Antología, México; Debajo del Viento, (1ª.edición, Caracas, Venezuela; 2°edición, Rosario, Argentina); Intemperies, México; Escenas de una tarde, (1° edición, Costa Rica; 2ª edición, Bahía, Brasil). Ha participado como actor en la filmación de dos cortos. 

jueves, 3 de agosto de 2017

"Tríptico de Verónica y otros cuentos", en septiembre

El mes próximo se presentará en la Feria del Libro de Santa Fe mi nuevo libro de relatos, “Tríptico de Verónica y otros cuentos” que publica Ediciones de la Universidad Nacional del Litoral. La presentación estará a cargo de la prologuista del libro, la escritora santafesina, nacida en Rafaela, Patricia Severín.
Mi nuevo libro incluye dieciocho trabajos inéditos, entre ellos los tres cuentos relacionados con el personaje Verónica, que es abordado desde tres ópticas diferentes y en otras tantas etapas de su vida, esto contado desde la perspectiva de un segundo personaje.
Las historias son en determinados casos veristas, en otras abordan la ficción fantástica y un grupo de cuentos pueden ser calificados de policiales.
La presentación se concretará el 17 de septiembre venidero, a las 17, en la sede de la Feria, que es organizada por distintas entidades de la ciudad de Santa Fe y se realiza en el predio de la ex terminal de trenes del Ferrocarril Belgrano, sobre el tradicional bulevar Gálvez, sitios emblemáticos de mi ciudad.
Este será el sexto libro de relatos que publico y las lecturas de amigos como Ángel Balzarino, Enrique Butti, José Gabriel Ceballos y la propia Patricia Severín mucho contribuyeron para afianzar las virtudes que pueda tener y disimular, dentro de lo posible, sus debilidades. 
Lleguen también mis palabras de agradecimiento a la coordiadora Ivana Tosti y a su equipo de colaboradores que mucho trabajaron para la concreción de esta edición.
Desde ya espero a amigas y amigos que puedan concurrir al evento.